Esta compañía también estaba formada por actores que habían sido parte del elenco estable de la Compañía de Teatro de la Universidad de Chile, Sede Valparaíso. Sus integrantes estables eran Mario Candia, Miguel Ángel Herrera y Carlos Vargas. Pudieron seguir funcionando en la Universidad utilizando la Sala el Farol, la que había quedado sin programación propia tras la disolución de la Compañía Universitaria. Para ello debían presentar en forma previa los textos y el elenco de cada obra, como trámite ineludible de autorización. Tenían una visión política menos radical respecto al régimen militar e intentaron adaptarse a la nueva legalidad. Incluso gestionaron una resolución oficial del Ministerio del Trabajo, a través del Sindicato de Actores de Santiago (SIDARTE), para continuar trabajando en forma profesional A pesar de ello fue un grupo de muy corta duración, pues las condiciones se hicieron insostenibles debido a la censura a la que estaban sometidos, como condición para mantenerse amparados por la institucionalidad.