El subterráneo fue, originalmente, una compañía de estudiantes de la Universidad Católica, que conducía Roberto Cabrera. Juan Edmundo González, tras su separación del Grupo CITE en 1992, fue invitado a incorporarse a ella en 1994, y lo hizo dictando clases y organizando talleres cortos de seis meses. Los asistentes se formaban en las materias prácticas principales tales como Actuación, Voz y Movimiento y terminaban la experiencia con una muestra pública. A estos alumnos de breve formación, se sumaron actores que venían de otras compañías y se iban agregando según lo requiriera cada obra. Los dos proyectos más relevantes de la compañía fueron los que condujo profesionalmente González: El Extraño Barquero de Michel de Gueldherode y la obra Roland Bar. Este segundo montaje se esperaba repitiera, de algún modo, el éxito obtenido por su dirección de El Extraño Ser con Alas. Contaba con presupuesto FONDART y versaba sobre uno de los bares tradicionales de Valparaíso que había sido destruido por un incendio. Lamentablemente González murió en octubre de 1995, al comienzo del proceso, dejando una dirección inconclusa que tomó finalmente, Roberto Ancavil, joven director venido de Santiago por recomendación de Andrés Pérez. Tras este montaje Ancavil fundó su propio grupo, compañía Viajantes, y el Subterráneo continuó bajo la dirección de Roberto Cabrera, quien había sido asistente de dirección de González, recobrando su impronta de teatro vocacional.